Archivos para 'Personal'Categoría

Icon Barto

diciembre 12, 2010

Tiempo atrás, no hubiese imaginado que pudiese estar escribiendo esto. ¿Por qué lo digo? Porque tiempo atrás, la imagen que tenía de vos era otra. “¿Ese? ¿Pero quién es?” me acuerdo que decía. Hasta no me caías bien, por alguna razón que aún no me explico. Justo me empezaste a seguir, y ahí fue un viaje de ida.

No recuerdo el momento o el día exacto en el que nos empezamos a llevar bien, pero sólo recuerdo los extremos: el principio, y el día de hoy. Y gracias al presente, es que decidí escribirte algo. O más bien, lo había decidido hace un tiempo pero es ahora cuándo lo concreto.

Esta entrada es un tanto especial, porque por lo general; cuándo uno le escribe un post de esta clase – tipo dedicatoria o cosas por el estilo – a alguien, es porque han pasado muchas cosas entre ellos y esta es una manera de agradecer y reconocer los tiempos vividos. Esta situación es un tanto diferente, porque quizás nosotros no hemos compartido tantas experiencias juntos cómo para que yo este diciendote “gracias” por lo que pasó. En cambio, este post es para decir “gracias” por lo que vendrá.

Voy a intentar a ir al punto, porque quizás – si llegaste a leer hasta acá – te esté mareando.

Empezaré diciendo que estoy muy contento de haberte conocido, ya que de esa manera; todos aquellos prejuicios que dirigí hacia vos; se desvanecieron. Porque es ahora, que tengo una imagen completamente distinta de vos de la que tenía cuándo supe de tu existencia. Dónde antes había solo sentimientos de rechazo, ahora sólo hay palabras de cariño.

“¿Por qué todo esto?” te preguntarás. “No sé” podría responderte. Es que realmente no podría justificar de manera concreta el porqué de este post. Sólo sentía que tenía que decirte muchas cosas de alguna  manera. ¿Qué cosas? Bueno, a ver por dónde empiezo…

Me he dado cuenta en este último tiempo que si hay algo en lo que nos parecemos mucho – y no hablo precisamente en nuestro gusto por bailar – es que ambos tenemos una faceta muy sensible. Y me lo has demostrado en las pequeñas veces que hemos podido hablar con más confianza. Te aprecié desde entonces, porque fue ahí cuándo caí que eras un tipo con un buen aura y de honestas intenciones. Además de que te hacés querer muy rápido, porque das todo en una amistad – o al menos todo esto es lo que yo siento.

Cómo verás, te describí cómo si fuese tu amigo de hace tiempo o cómo si, al menos; hubiésemos pasado mucho tiempo juntos; pero claro, no es así.  Pero lo que claramente intenté – o intento – expresar en este post es que espero que este sea el punto de partida para una afianzada amistad. No sabemos que nos depara el futuro, pero lo que realmente anhelo es que vos sigas formando parte de mi vida, porque realmente tengo muchas ganas de que seas uno de mis mejores amigos; para que juntos podamos compartir muchos buenos momentos.

Breakthrough

diciembre 11, 2010

Quizás no me pasaba hace mucho, el conocer a alguien que te deje pensando por el resto del día. Alguien que te haya cambiado la perspectiva y el paradigma de la vida misma de tal manera, que comenzas a reconsiderar lo que haces, de la manera en que lo haces y hacia dónde vas.

Ahí te das cuenta que en el preciso momento en que conoces a alguien con esas características – y que necesariamente no tiene que ser una fémina – sabés que hay algo de esa persona de la cuál podrías aprender. Hay ciertas acciones que podrías imitar o al menos usar algo de filosofía para pulir aspectos de tu propia vida.

Fue en ese momento en el cual estaba en el punto clave de un relato, en el que todas las fichas empiezan a caer y tomas conciencia de que el destino existe. Siempre habías dicho que el destino termina por encontrarte de alguna forma, y eso pasó en el momento que conociste a esta persona.

Es cierto, at first sight, sentías que había un universo de distancia entre ambos – lo cual obviamente te daba curiosidad – pero que aún así querías conocer. Pero pareciera que ese momento que esperabas, para conocerlo de una manera más profunda y concreta, pasó en el momento que no esperabas; y a su vez, en el momento que necesitaras que pasara.

Porque está bueno conocer – o volver a conocer – a alguien que te tire la posta de una manera tan simple, compleja y precisa a la vez. Postas de la vida que te llevan, en un segundo, a replantear la tuya; revisar el log de tus acciones e intentar dar lo mejor de vos para reparar errores; pero desde una nueva perspectiva. Porque es precisamente en ese replanteamiento que juntas todas tus expectativas, proyectos, planes y sueños y los acomodas dentro de un espectro positivo; sin dejar de tener los pies en la tierra, logrando el punto medio que te situe en la realidad y te deje vivir a la vez que soñás.

Y todo pasó en una exacta milésima de segundo, literalmente viendo detrás de la persona que te hablaba, una galaxia ovalada que se acercaba a toda velocidad; siendo vos el que se acercaba a ella volando, y recorriendola a la vez que seguías el relato que te había empezado a llegar desde un primer momento. Aunque ahí, tiene crédito el emisor del relato; que encontraba el punto justo entre no perder el hilo de la historia que narraba y la manera que tenía de contarla.

Ves cómo una puerta se abre, cuál puerta de un palacio épico, que deja entrever un haz de luz y es allí, cuándo mirás atrás; volvés tu mirada hacía adelante y pensás: “La vida está bien, sino te rindes”

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.